La dulce espera
La dulce espera, frase relacionada a las mujeres cuando estamos esperando hijos, un proceso vivido día con día hasta el momento del alumbramiento, pues algo parecido me pasó al esperar el tiempo necesario para dejar la carrera de contabilidad y estudiar educación. Creo que hemos nacido para ser felices y no lo era trabajando como contadora.
Mi primer contacto con las necesidades de lenguaje fue con niños con la condición de autismo; lo cual, me llevó a formarme en terapia de lenguaje.
Un segundo contacto fue cuando realicé prácticas pre profesionales en educación en un colegio de educación básica, recuerdo lo encantada que estaba al notar que los niños de primaria me preguntaban y me respondían; sin embargo, me percaté que en el colegio habían muchos niños con dificultades de pronunciación y aprendizaje, entonces, con autorización, pensé en dar sesiones individuales a los alumnos pero la realidad fue otra, porque cuando tocas la puerta de un salón de inicial no sale un niño, ¡Salen 7! para ser evaluados ¿Cómo hacía? decidí evaluar individualmente y me lancé a dictar talleres grupales para que nadie se quedara fuera y así lo hice.
Profesionalmente, ha sido la mejor elección que he tomado, salir de mi zona cómoda me hizo investigar, crecer, perderle el miedo al trabajo en grupo y dar siempre lo mejor de mí.
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